Platense Vs Amigos F.C.

Cerveza en mano, rincón del boliche, muchacha en mi falda y besandome, todo estaba muy bien…

De repente “HEEEEEEEEEEEEEEEY!!!!!”. Aparece una amiga que estaba con un amigo mio. “Lo van a matar, vení a ayudarlo”. Corrí por lo que parecieron pasillos interminables y resbalozos, llenos de sujetos tasitos ebrios incapaces de articular un movimiento mandibular para producir un sonido coherente, llegué y la escena me paralizó.

Un bulto rojo se movía discontinua y raquiticamente entre ocho cuerpos mounstruosos, formados a lo largo de una carrera vivencial de Asado, Vino y Merca, que propinaban un golpe detrás de otro con la sincronía que solo puede darte un metrónomo o una vida de peleas que se suceden constante y consecutivamente. Eran artistas de la bestialidad, eruditos del salvajismo…

Sacando coraje al ver al que algunos minutos antes era un ser humano que decia ser mi amigo (y ahora era un bulto de huesos y piel) me tiré al medio de la ronda de gente, lo agarre como pude y lo saqué esquivando algunos golpes, una que otra patada  y un par de cosas que nunca supe que fueron.

Aparecieron los guardías del boliche: sujetos robustos, con pocas neuronas, con la típica cara de guardia de boliche (si, si… exactamente esa), cuya única misión clara en la vida es “golpear, romper y doblar”. La voz ronca de uno indicó “Saquemos a estos”, señalando con un indice regordete y azpero al bando que maltrato a mí amigo.

No llegué a cometer el error de pensar que todo había terminado cuando la misma voz continúo “Y sacalo al pibe de rojo…”. “Mariano!!!” pensé, pero antes de darme vuelta sentí como mis brazos se doblaban ante la presión de dos de los guardias, que hundían mis globos oculares hasta hacerlos tocar mi nuca. En ese momento vino a mi cabeza un chiste que nos habían hecho porque pareciamos hermanos, los dos estabamos vestidos de ROJO!

Resistencia inutil, golpe y a la mierda. Una de mis ojotas quedo adentro (junto con mis amigos) y yo afuera. Se cerró la puerta y me ví rodeado por siete sujetos que me miraban como si hubiera manoseado a su abuela (y a ella le hubiera gustado).  La catarata de trompadas que se sucedieron como las comparsas de un corso, no tiene descripción posible…

Las puertas del boliche volvieron a abrirse, y una multitud semi alcoholica de sujetos empezo a correr hacia afuera. La batalla acababa de comenzar… Algunos contra la pared, 2 contra 3, 7 contra 1, 50 contra 50… El ancho de la calle lateral del boliche “El eterno” de San Bernando, habia tranmutado en un ring de “Full contact”… Pero claro, en toda pelea callejera todo cambia cuando llega la ley… Además de las piñas, las patadas, las puteadas y las piedras que volaban, se sumaron los macanazos…

Finalmente la cana separó (si, a fuerza de macana) y se llevó a todos ellos…

Al otro día, después de un paso por el hospital con coseduras y mucho antiinflamatorio, nos encontramos con las minas:
“Chicos, que hacen acá? escondanse…”.
“Por?”
“A esos pibes los conocemos… Son barrabravas de Platense, si los ven de nuevo los matan”
“OK!”

Desde ese día no hay nada que me haga más feliz en la vida que ver perder a Platense…

Fin.

~ por otrodiaenlatierra en Julio 13, 2008.

Escribe un comentario